Hace más de veinte años llegué a España con una carrera universitaria que no podía ejercer y una sola certeza: no quería rendirme. Aquella dificultad fue, sin saberlo, el inicio de una nueva etapa y el nacimiento de lo que hoy es EDHI, Escuela de Desarrollo Humano Integral.
Empecé trabajando como camarera para tener una opción laboral, pero pronto entendí que ese no era mi propósito. Decidí aprender, planificar y emprender. Así nació mi primer negocio en España, un proyecto que me llenó de ilusión… hasta que la crisis del ladrillo me obligó a cerrarlo.
Aquel cierre no fue un fracaso. Fue mi mejor formación empresarial. Me enseñó más sobre gestión, resiliencia y liderazgo que cualquier título.
Seguí adelante. Trabajé en todos los puestos posibles dentro de la hostelería, observando, aprendiendo, mejorando. Y cuando volví a emprender, lo hice con más conocimiento, más confianza y más propósito.
Entonces llegó la pandemia. Para muchos fue el final; para mí, una nueva oportunidad. En poco tiempo transformé mi pequeño negocio en un emprendimiento sólido que aún hoy continúa, aunque ya no lo dirijo. Porque comprendí que mi camino era otro: ayudar a los emprendedores a crecer.
Me formé en coaching, PNL y morfopsicología y desarrollé mi propio método: la Metodología MEPZ, una herramienta práctica para mejorar la productividad, la comunicación y las estrategias de negocio.
Mi objetivo es claro: transformar emprendedores en empresarios, cambiar el paradigma del emprendimiento y demostrar que con estructura, mentalidad y propósito, sí es posible vivir del talento propio con estabilidad y éxito.
Mi escuela, EDHI, nace de esa historia: de las caídas, de las oportunidades y de la convicción de que todos los emprendedores pueden convertirse en líderes influyentes.
Hoy acompaño a quienes, como yo, decidieron reinventarse. A los que creen que el emprendimiento no es solo un trabajo, sino una forma de vida.